Vigilar la puerta
Categorías: Consejos para mascotas
Es una de esas cosas que suceden en un instante. Abres la puerta para recoger el correo o ver cómo está el tiempo y tu perro aprovecha ese momento para salir corriendo... ¡hacia el aire libre! ¡Ay, no!
Los perros que se escapan por la puerta es un problema común que casi todos los dueños de perros experimentan en algún momento. Seamos realistas, ¡el exterior es tan interesante para nuestros perros! Hay hojas, olores, otros perros y mucho más que ver que dentro de casa.
Lo que nuestras mascotas no saben es que el exterior también puede ser peligroso. Un coche, otro perro o incluso una persona pueden ser algo con lo que tu perro no quiera encontrarse. La buena noticia es que puedes curar a tu perro de salir corriendo por la puerta, ¡si le dedicas un poco de esfuerzo!
La gestión es importante en este ejercicio. Algo tan sencillo como una barrera para bebés o un corralito plegable para impedir que el perro llegue a la puerta es sin duda una opción válida.
Una vez tomadas las precauciones de seguridad, empieza a trabajar en una orden de «quédate sentado» firme en un lugar de tu elección. Haz que el perro se siente, pídele que se quede quieto y luego da unos pasos hacia la puerta. Si tu perro se queda sentado, ¡recompénsalo y elógialo! Sigue trabajando en esto y acércate cada vez más a la puerta. Finalmente, toca el pomo de la puerta y luego ábrela cada vez más. El objetivo es que tu perro se quede sentado mientras la puerta está abierta.
Puedes ayudar a reducir el nivel de emoción que genera la apertura de la puerta repitiendo varias veces al día el gesto de acercarte y tocar el pomo, abrirla un par de centímetros y volver a cerrarla. Hazlo más de veinte veces al día para que la apertura de la puerta deje de ser un acontecimiento y resulte menos emocionante.
Al final, siempre hay que estar alerta. A veces, tu perro solo querrá acompañarte. Somos sus mejores amigos, así que es comprensible. Sin embargo, el objetivo es protegerlos también. Al evitar que salgan corriendo sin correa, evitamos que se pierdan o sufran un accidente. Eso nos beneficia a todos, aunque tu perro te mire con ojos tristes cada vez que te vas. No te preocupes, ¡siempre se alegran de volver a verte!

